Arte ¿Qué arte?

Ahora resulta que el señor Wismichu está en boca de todos por hacer un show bastante incorrecto. Vaya resulta bastante sorprendente teniendo en cuenta que el contenido de su canal es reconocido por tan sumamente educativo, sin ningún tipo de vejación y que aboga por el respeto y, claro, nos ha sorprendido que de repente un teatro en Bilbao haya cancelado el show al ver que la mayoría de asistentes eran menores de edad y que apenas llegaban a los 15 años.

Pero eso no es lo que me irrita, bueno no lo que quiero abarcar ahora, es tan fácil como no consumir ese contenido y vigilar un poco más lo que hacen tus hijos ya está. Lo que me irrita, porque, en cierto modo me toca es el hecho de que haya tanta gente que a día de hoy considere que porque tiene subscriptores en su canal de youtube les convierte en escritores, músicos, actores o sucedáneos.

Señores, no encontramos ante el prostitución del arte. ¿Hasta qué punto vamos a llegar? Si, como he dicho ya esto me toca. ¡Me toca las pelotas! El mundo laboral es por sí bastante intrusista, pero ya si nos adentramos en la rama artística nos encontramos ante un intrusismo que roza prácticamente el abordamiento más burdo.

Hablamos de que los músicos, pintores, bailarines, escritores y actores han de realizar una serie de estudios que, muchas veces, se ve pisado por esa gente que menosprecia esa profesión creyéndose merecedor de estar ahí porque una vez su abuelita, o sucedáneos, le dijo que lo hace bien.

Años, años de trabajo, de estudio, de esfuerzo es lo que se necesita para formar cualquiera de las anteriormente citadas profesiones y al igual que a nadie se nos ocurriría meternos a ser deportistas de élite sin el correspondiente acondicionamiento debería de ocurrir lo mismo con el arte, pero parece ser que está visto que el respeto por ello cada vez es menor.

Sé que sueño con un mundo utópico, pero tenía la necesidad de decirlo.

Voy a acabar con un vídeo del gran Gary Oldman aplicable a todo lo mencionado anteriormente.