Neofans.

Me resulta curioso hasta que punto le puede atraer a la gente las cosas. Si bien es cierto que el fenómeno fan es algo de la segunda mitad del siglo XX. De hecho, me atrevería a aventurar que de los primeros en tener esa especie de fan fue Frank Sinatra. Pero no es una clase de historia sobre los fans de lo que quiero hablar.

Me preocupa, y cada vez en mayor medida, el hecho del fenómeno fan. Fan de la tecnología, fan de los cantantes, fútbol, actores y hasta el nivel que son capaces de llevarse.

¿Que clase de engranaje ha de fallarte en la cabeza para aguardar dos semanas para comprarse el Iphone 6? Puedo entender algo así por un concierto y más si puede que sea la última oportunidad para ver a ese artista. Pero por la tecnología, algo que al día siguiente va a seguir en las tiendas y oye, no subirán el precio, es más, lo bajarán y si me apuras en un año sacarán algo que hará que se quede obsoleto.

¿Compensa la espera para ser el primero en tenerlo? No lo creo. Pero bueno, yo no soy partidario de estas cosas. No me gustan los conciertos multitudinarios, no me gusta hacer horas de cola y mucho menos días y aunque si es cierto que me he gastado mas dinero del que quería en mi móvil, nunca haría colas kilométricas para comprarme un móvil ni nada que se le parezca.